Los resultados de las elecciones – Diario Página Siete, Bolivia

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

El MAS acaba de obtener el peor resultado electoral desde que asumió el poder en 2006. Los votantes han hecho que el oficialismo pierda el control de ciudades y departamentos que estaban bajo su dirección. Por ejemplo, a diferencia de lo que ocurrió en los comicios subnacionales de 2010, el MAS perdió en las ciudades de Cochabamba, El Alto y Cobija, además del departamento de La Paz, mientras que el de Chuquisaca, que creía seguro, irá a segunda vuelta.
Tampoco pudo avanzar en Beni, aun tras la polémica inhabilitación del frente UD y de 228 de sus candidatos en ese departamento: allí el MNR ganó la Alcaldía de Trinidad y habrá segunda vuelta entre el candidato del MAS y de Nacer, que hizo una alianza con el partido inhabilitado.
Y en los departamentos considerados tradicionalmente opositores, como Santa Cruz y Tarija, no logró avances significativos.
Hasta antes de las elecciones, el gobierno tenía siete de nueve gobernaciones, y ahora sólo venció en cuatro, contra tres de la oposición y dos que deben dilucidarse en la segunda vuelta, Beni y Chuquisaca. No es descabellado pensar que el MAS podría perder ambas, y así quedar en minoría en esta instancia. De la misma manera en las alcaldías: de las nueve capitales de departamento, más El Alto, hasta antes de las elecciones el MAS tenía cinco bajo su control, y ahora sólo tiene dos, Sucre y Potosí.
Este resultado puede tener distintos orígenes, pero en general se puede decir que hubo un voto castigo contra la manera en que autoridades del MAS han administrado esas ciudades y departamentos. Las autoridades salientes tuvieron, según encuestas previas, un mal desempeño. En todos los lugares donde el MAS perdió, el votante expresó su repudio ante la forma en que sus autoridades municipales o departamentales habían trabajado.
Pero el voto castigo fue más allá y también abarcó otra área, el del rechazo a la corrupción. Varios candidatos fueron acusados, con indicios razonables, de haber cometido irregularidades. Por ejemplo, la Contraloría General dijo que Felipa Huanca, candidata del MAS a la Gobernación de La Paz, cometió un daño económico al Estado de, al menos, 71 millones de bolivianos en la ejecución fraudulenta de 153 proyectos del Fondo Indígena.
Por su parte, Édgar Patana, exalcalde alteño y candidato a la reelección, también se vio envuelto en un escándalo después de que fuera distribuido un video en el que aparece recibiendo un paquete de manos del exalcalde Fanor Nava. No ha sido revelado qué contenía el paquete, pero sus rivales políticos aseguran que se trataba de un soborno que, además, era pagado mensualmente.
Por otra parte, el voto castigo puede haber tenido que ver con el probable rechazo de la ciudadanía ante las amenazas del presidente Evo Morales y del vicepresidente Álvaro García Linera, con respecto a que el Gobierno no trabajaría con candidatos opositores que resulten electos. Ello no sólo no ayudó al gobierno de Morales, por lo visto, sino que resultó contraproducente y puede haberle hecho perder votos.
Ante estos resultados, este gobierno debe hacer una profunda reflexión. Si bien el partido sigue siendo el más grande del país, su retroceso es innegable y amerita un análisis. Lastimosamente, en sus apariciones públicas, ni García Linera ni Morales hicieron un mayor esfuerzo autocrítico. Sobre la corrupción, el Presidente dijo que se investigarán los hechos, como si él mismo no hubiera tenido en su momento información al respecto, que era pública. Lo que busca ahora el jefe de Estado es correcto, pero extemporáneo: ojalá no hubiera apoyado y defendido a candidatos envueltos en escándalos públicos.

Con todo, la manera en que votaron los bolivianos el domingo es una demostración de la madurez de la ciudadanía, que rechaza los excesos, que opta por los líderes en quienes cree y que busca equilibrar el escenario político nacional, en el que el gobierno controla el Legislativo, el Órgano Judicial, la Contraloría, el Tribunal Electoral, etc. El voto ha sido favorable para el pluralismo y la democracia en general.

Por otro lado, en los departamentos considerados tradicionalmente opositores, como Santa Cruz y Tarija, el MAS no logró avances significativos.

La manera en que votaron los bolivianos es una demostración de la madurez de la ciudadanía, que rechaza los excesos y busca equilibrios.

Página Siete

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