Preocupante tensión entre Bolivia y Chile – Página Siete, Bolivia

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La relación entre Bolivia y Chile está en un punto de máxima tensión. Cuando se cree que los dos gobiernos ya no pueden ir más lejos en esa confrontación, se dan modos para seguir provocando distanciamiento.

Como dijo recientemente el excanciller Javier Murillo de la Rocha, ambos lados deben “bajar el tono” para generar un mejor clima de relacionamiento.

Ese mejor clima es conveniente para Bolivia porque, en caso de ganar la demanda marítima que se ventila en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, se requerirá que ambos gobiernos establezcan comisiones para negociar una solución.

Con lo mal que está la relación, ese eventual diálogo no será lo fructífero que precisa ser.

Desde ese punto de vista, nuestro país tiene más que perder que Chile, puesto que es el más interesado en que las eventuales conversaciones tengan éxito. Para La Moneda, que por el contrario no desea negociar nada, este enguerrillado escenario puede hasta servirle como excusa futura para no avanzar en ellas (siempre en el caso de que Bolivia gane el proceso).

El último encontronazo lo ha ocasionado nuestro vecino. Como se conoce, carabineros de ese país detuvieron a nueve funcionarios bolivianos, dos de ellos militares, acusados de haber ingresado a su territorio con intención de capturar a unos propietarios de camiones que transportaban mercadería de contrabando.

Chile pudo haber actuado como en otras ocasiones recientes, simplemente expulsando a los infractores a Bolivia, tras imponer una sanción administrativa. En los últimos tiempos, ambas administraciones han devuelto a personal del país contrario cuando han ingresado en sus territorios de manera equivocada (como es un territorio sin mayores referencias geográficas, es fácil desorientarse y entrar por error al territorio extranjero).

En lugar de ello, y como una manera de “devolverle” a Bolivia los ataques recientes lanzados por autoridades bolivianas, Chile resolvió detener a los supuestos infractores, acusarlos formalmente y ponerlos a disposición de juez.

Después, sus autoridades fueron nuevamente agresivas, por ejemplo al negar que los presidentes de las cámaras legislativas pudieran visitar Chile para solidarizarse con los detenidos.

Tras el error chileno de no favorecer una solución práctica, el presidente Evo Morales ha iniciado una campaña llamada “Devuelvan a los nueve” y ha subido el tono de las opiniones criticando el autoritarismo chileno y haciendo un llamado al papa Francisco para interceder por la liberación de los detenidos bolivianos.

La tensión no quedó allí, y desde Chile las arbitrariedades no cesaron y se conoció que se censuró la entrega de El Libro del Mar (que explica la demanda marítima boliviana) en una escuela de La Serena. El libro fue entregado a los mejores estudiantes para reflexionar sobre el bullying que estarían sufriendo alumnos bolivianos allá.

Así y hasta la fecha, nada ha podido reconducir el proceso y amainar las aguas pese a los esfuerzos descomunales del Gobierno. Una carta dirigida por los familiares de los detenidos a la presidenta Michelle Bachelet -quien apenas producido el incidente, sostuvo que se trataba de ladrones- es el último capítulo de la historia. Es de esperar que, retomando la sensatez, Chile opte por liberar a estos detenidos y Bolivia encauce en el terreno de la prudencia.

Con todo, en el tema marítimo, Bolivia tiene la razón de su lado. La demanda ante La Haya es perfecta, puesto que simplemente busca que un tribunal fuerce a Chile a cumplir, de buena fe y en un plazo determinado, con lo que prometió de manera formal respecto al país, es decir que resolvería el problema de la mediterraneidad de Bolivia.

Todo indica que el alto tribunal internacional se inclinará por darle la razón a nuestro país. En ese sentido, Bolivia ganaría más preparando un terreno en el que sea posible una negociación exitosa en lugar, como decimos, de darle pretextos a Chile para que en el futuro pueda rehuir su responsabilidad histórica.

Página Siete

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