México: corrupción, amnistía y revocación de mandato, los ejes del primer debate presidencial

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Ahora sí debatieron; corrupción, amnistía y revocación calientan la campaña

Corrupción, uso de prerrogativas de los partidos, fiscal anticorrupción, el caso Odebrecht, la amnistía y la revocación de mandato fueron los puntos álgidos durante el primer debate presidencial 2018, realizado en el Palacio de Minería.

El formato de este debate, a diferencia de los ocurridos en elecciones previas, permitió un mayor intercambio de señalamientos entre los cinco candidatos.

José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez entablaron una discusión sobre la propuesta de amnistía del tabasqueño, quien recibió cuestionamientos de todos los candidatos.

Margarita Zavala fue criticada por la gestión de su esposo, el expresidente Felipe Calderón.

A Meade lo acusaron de cargar con el desprestigio del PRI y Jaime Rodríguez fue señalado por llevar firmas falsas para su candidatura.

Mientras que a Ricardo Anaya le señalaron haberse hecho de una nave industrial para la cual no acreditó cómo logró un crédito bancario.

En el debate destacó el momento en el que el candidato independiente propuso cortar la mano a quien robe en el servicio público.

Al concluir el debate, Meade, Anaya y Zavala dieron sus impresiones del encuentro en el programa especial de Imagen Televisión.

-Con información de Andrés Becerril, Vanessa Alemán, Héctor Figueroa, Ernesto Méndez e Iván Saldaña.

PROPUESTAS

  • Margarita Zavala llamó a los ciudadanos a no conformarse con el menos malo.
  • José Antonio Meade expresó que quiere hacer equipo con quienes apuestan al esfuerzo.
  • Ricardo Anaya señaló que el 1 de julio está en juego el futuro de una generación.
  • Andrés Manuel López Obrador aseguró que hará la cuarta transformación del país.
  • El Bronco dijo que es tiempo de cambiar y se comprometió a contestar los Whatsapp.

MENSAJE AL SALIR

  • Zavala dijo que fue la oportunidad de hablarles a los mexicanos porque hay una enorme inequidad.
  • José Antonio Meade aseguró que ganó el debate con “ideas”, además de dos departamentos.
  • Ricardo Anaya también se declaró ganador y ofreció hacer un gobierno honesto y de resultados.
  • López Obrador consideró que les fue bien y respondió a señalamientos del panista.
  • Jaime Rodríguez expresó que presentará una iniciativa para que se apruebe la sanción que propuso.

EL DEBATE PRENDE FUEGO EN MINERÍA

El vetusto Palacio de Minería se convirtió ayer en una abrazadora fragua. En el primer debate presidencial, José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Jaime Rodríguez y Margarita Zavala lanzaron fogonazos a Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño se hizo a un lado, aunque lo acusaron de deshonesto, mentiroso, marrullero, títere de criminales y espanta inversiones.

“Todos están contra mí, echándome montón”, se defendió López Obrador, candidato de Morena-PT-PES. “Todos me traen en la punta de la lengua”, recalcó después, para evidenciar que lo echaron en medio. “No es montón, es que dices barbaridades”, le dijo El Bronco.

Aunque casi al final del la hora y 54 minutos de debate, López Obrador no aguantó más y a Meade le dijo que quiere “avanzar con calumnias”, porque está en una situación difícil por tener de su lado al gobierno.

Pero la cosa no quedó ahí. Rompió el protocolo, debió salir después de Zavala, pero sin decir adiós y mientras los otros candidatos estaban en su atril, el tres veces aspirante presidencial salió del patio central del Palacio de Minería, donde se montó el set para este debate, en el que los cinco candidatos salieron raspados de distintas formas.

Si la intención de Meade, Zavala, Anaya y Rodríguez era noquear a López Obrador, éste pudo cabecear y momentáneamente librarla.

A Margarita le criticaron ser esposa de Felipe Calderón, a Meade lo acusaron de cargar con el desprestigio del PRI, a Rodríguez de haber llevado firmas falsas para poder ser candidato independiente y a Anaya de haberse hecho de una nave industrial, que no comprobó cómo logró un crédito bancario, y aunque llevó al debate muchas cartulinas y una sentencia a su favor, no llevó el estado de cuenta del crédito.

En los puntos de debate, sobre seguridad, impunidad, corrupción y personas en situación de vulnerabilidad, los cinco aspirantes a la Presidencia de México en realidad no dijeron nada que no hayan dicho en los meses que llevan en campaña.

Anaya le insistió a López Obrador que ¨está muy simpático lo de amor y paz, pero no responde nada”.

Meade le dijo al tabasqueño que más que usar la escoba para barrer la corrupción en el gobierno, como dice, lo que en realidad “le gusta es usar el recogedor, más que la escoba. Está dispuesto a aliarse con lo más corrupto de México, Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo”.

Lo que llamó la atención en los señalamientos de corrupción que hizo López Obrador a Meade, como representante del PRI, fue que nunca estuvo en su blanco el presidente Peña Nieto.

López Obrador insistió en que al llegar a la Presidencia venderá el avión José María Morelos y Pavón y toda la flota de helicópteros y aviones del gobierno. Mencionó que ya “hasta se lo ofrecí a (Donald) Trump” A esto, Jaime Rodríguez le reprochó por haber ofrecido lo que no es suyo.

De hecho, el gobernador de Nuevo León con licencia y que entró como candidato independiente se le dejó ir al tabasqueño, preguntándole directamente, “Contesta, ¿eres honesto, honesto, honesto, cuatro veces honesto?”.

La respuesta de López Obrador fue inmediata, “mil veces honesto”. El Bronco le soltó “eres marrullero” y le dijo que no se confiara en las encuestas que presentó ahí dándose como ganador de la elección.

Para subrayar que no es corrupto, López Obrador dijo “si fuese corrupto ya me hubiera destruido la mafia del poder, todos son corruptos, menos el que ya sabes quién¨, dijo echando mano de su spot de campaña.

Meade le argumentó a López Obrador que tenía tres departamentos que no había declarado y éste le respondió que si era cierto se los regalaba, gesto que el exsecretario de Hacienda agradeció.

Pero como todos salieron con algún raspón, Rodríguez le preguntó a Meade si había tenido algo que ver con la triangulación de fondos a los gobernadores que estaban en proceso penal, a lo que respondió, ¨yo tuve que ver para que estén en la cárcel¨. Y mientras mostraba un cartón con las acusaciones en contra del exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge por lavado, con una fotografía de éste, afirmó que hay otros fuera de la cárcel y quitó la foto de Borge para descubrir la de Anaya.

Quien le puso la sal y la pimienta al debate, como lo vaticinó Luis Carlos Ugalde, extitular del desaparecido IFE, fue Rodríguez Calderón. Se aventó la puntada de que le corten la mano al funcionario público que robe.

Entre las acusaciones de Meade a López Obrador, que dejó pasar por estrategia, fue que el tabasqueño ¨hace equipo con los malos¨y que es un ¨títere de los criminales¨. Ahí fue el momento donde Anaya se sumó al representante priista para decir que López Obrador ¨espanta las inversiones¨.

El Bronco dijo que él había podido ser uno de los muertos de la ola de criminalidad que hay en el país. Y mencionó, después de mostrar una bala, que ¨yo le prometí a mi hijo, que lo encontré muerto¨, que lucharía, aunque dijo que ¨no soy superman¨.

En el tema de seguridad, López Obrador se amparó en las estadísticas de cuando fue jefe de gobierno de la Ciudad de México. “Yo he tenido éxito, cuando fui jefe de Gobierno, bajó delincuencia, ahí están los datos”. Por los dichos de López Obrador de que habría amnistía para los delincuentes, como sí lo dijo, todos le pidieron explicaciones. ¨Amnistía no significa impunidad, se ha manejado de manera mal intencionada que quiero sacar de la cárcel a quienes han cometido delitos”.

El tres veces candidato presidencial dijo que siendo Presidente va a combatir la pobreza. Y reeditó su frase de campaña del 2000 “primero los pobres”. Sostuvo que éstos han crecido en el gobierno neoliberal. Y mencionó que el 2 de julio convocaría a expertos para elaborar un plan y definir conjuntamente qué hacer con una amnistía” y volvió a decir que para esto invitaría al papa Francisco.

Meade, en ese contexto le reclamó a López Obrador que quiere perdonar lo imperdonable y Anaya que la amnistía no funcionó en Colombia.

Margarita dijo que el “el eje de mi gobierno será defender a los mexicanos defenderte de los partidos, de López Obrador, de Trump, la sociedad tiene más miedo. Voy a fortalecer la policía. Voy a hacer lo que tenga que hacer para defenderte. Voy a defender a los mexicanos con valores”.

En el tema de combate a la corrupción e impunidad, Meade dijo que lo que más nos indigna es la corrupción y prometió que no habría ni estafas maestras ni ligas ni naves industriales. No más Ministerio Público de consignas y la 7de7 obligatoria. “No tengo componendas con ninguna persona¨. Y sostuvo que hay millones de servidores públicos buenos. Y repitió que “seré presidente sin fuero¨.

López Obrador discrepó con lo que hace tiempo dijo el presidente Peña sobre que la corrupción era cultural. “Gobernaré con el ejemplo, vamos a limpiar el gobierno de corrupción de arriba para abajo como se barren las escaleras”.

Anaya trajo a colación las fotos de Gustavo Ponce, René Bejarano y Carlos Ímaz, cuando recibían dinero de Carlos Ahumada, en la gestión de López Obrador al frente de la Ciudad de México. Y Meade apuntaló esa idea diciendo que Morena, el partido de López Obrador, tiene presupuesto de tres mil millones de pesos y que de ahí viven los hijos del candidato y otros familiares.

Anaya le menciono a López Obrador que en su libro sobre el Fobaproa, acusa de corrupto a Alfonso Romo, y que ahora es su representante con los empresarios y futuro Jefe de Gabinete.

López Obrador sostuvo que él no miente, no roba y no traiciona al pueblo, cosa que Meade le refutó.

En las conclusiones del debate, El Bronco dijo que es tiempo de cambiar, acusó a los partidos políticos a quienes tildó de ser ¨el verdadero cáncer del país¨.

Margarita dijo ¨no te conformes con el menos malo, tú mereces más, mucho más, decide por tus sueños, no por tus miedos. Amo profundamente a México”.

Mientras que Anaya dijo que la del 1 de julio ¨no es una elección más, está en juego el futuro de una generación”.

López Obrador mencionó que vivimos un momento estelar, sólo ha habido tres transformaciones, la Independencia, la Reforma, la Revolución y estamos en la cuarta, la vamos a lograr de manera pacífica, sin violencia, tendrá un gobierno que represente a pobres y ricos.

Y Meade, a quien le tocó cerrar, mencionó que ¨quiero hacer equipo contigo, con quienes apuestan al esfuerzo, quieren dejar algo más de lo que recibieron de sus padres. Creo en un México unido y próspero¨.

ALFOMBRA ROJA

Decenas de integrantes del Estado Mayor Presidencial, todos inconfundibles con su traje negro, corbata roja y su pin en la solapa izquierda, acordonaron las calles de Tacuba, Marconi, dejando libre la puerta del Restaurante El Cardenal, y el legendario callejón de la Condesa.

Por ahí empezó el desfile de invitados y representantes de los medios. León Krauze, uno de los dos moderadores del próximo debate en Tijuana, entró por esa puerta, cargando, para sorpresa de muchos, la silla escalera que requería para trabajar, debajo de la enorme carpa que el INE montó en la Plaza Tolsá, donde está el famoso Caballito del mismo artista Manuel Tolsá.

A las 4:15 de la tarde, uno de los primeros personajes políticos que se apersonaron en las inmediaciones del Palacio de Minería fue la velocista–senadora Ana Guevara, seguidora de López Obrador.

La mayoría de los invitados siguieron el debate desde el Museo Interactivo de Economía (Mide), ubicado a una cuadra del Palacio de Minería.

Dante Delgado, el líder del MC, soporte político e ideológico de Ricardo Anaya, también llegó a buena hora. Su inconfundible boina, que cubre su calva, lo dejó ver cuando pasó frente al Munal.

La caballería pesada del equipo de López Obrador, Esteban Moctezuma, Alfonso Romo y Tatiana Clouthier llegó juntita. El empresario neolonés, con el saco en la mano, no era para menos, el calor estaba a todo lo que daba. Eran las 5:10 de la tarde.

Casi pisándoles los talones llegó muy ufano Santiago Creel, el panista que fue consejero ciudadano del IFE, en la década de los noventa, del brazo de su esposa, sin hacer caso de los llamados de la prensa.

Deslumbrante, la ministra Olga Sánchez Cordero, potencial secretaria de Gobernación si López Obrador gana las elecciones del próximo 1 de julio, dijo a su llegada a la sede del debate , ¨Estoy contenta, contentísima¨, subrayó con una amplia sonrisa.

El dueño de casa, el rector Enrique Graue, llegó al Palacio de Minería, recinto propiedad de la UNAM, faltando 40 minutos para las seis de la tarde. Alguien de los medios quiso saber, ¨Rector, ¿cómo es que prestó su casa para el debate?¨ Y simplemente soltó “Así es, así es¨.

Cuando llegó al lugar del debate el organizador de éste, Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, fijó una postura sobre lo que significaba el debate que empezaría en unas horas y respondió cinco preguntas.

Por la pasarela de vallas metálicas pasaron los políticos de chile mole y manteca: Josefina Vázquez Mota, excandidata presidencial, Guadalupe Acosta Naranjo, Horacio Duarte, Yeidckol Polevnsky, Manuel Bartlett, Marko Cortés, Luis Felipe Bravo Mena, Rubén Aguilar, Jorge Castañeda, Marco Antonio Adame, Alberto Anaya, Rubén Moreira, Gustavo Madero, quien dijo ¨a toda madre¨, cuando le preguntaron cómo estaba.

Justo atrás de Claudia Sheinbaum, la candidata de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, iba con la ceja levantada su archirrival Jesús Ortega, que daba pasos más cortos para no tener que toparse con ella. Aunque la esposa de éste, la senadora Angélica de la Peña, iba platicando con la exjefa delegacional de Tlalpan, muy quitada de la pena.

Uno de los políticos más longevos, sobreviviente del echeverrismo, cuando los debates políticos no estaban ni en los sueños de los más radicales, Augusto Gómez Villanueva, consejero de Meade, llegó partiendo plaza. Atrás de él, otro veterano de mil batallas, con puro en mano, apagado, por cierto, Diego Fernández de Cevallos, a un lado de Salomón Chertorivski.

Alejandra Barrales, la candidata del PRD–PAN–MC a gobernar la capital del país, llegó junto con el líder capitalino del perredismo, Manuel Granados.

Sergio Sarmiento, uno de los tres moderadores, entró con cierto estilo de Luis Miguel: traje negro, camisa negra y corbata negra. Denise Maerker, la conductora del noticiero estelar de Televisa, pasó con cierto bajo perfil. Azucena Uresti, la conductora de Milenio, pasó por la pasarela metálica sola, con enormes lentes oscuros y sin saludar a nadie.

Emilio Gamboa, el líder de los senadores del PRI, llegó junto con Enrique Jackson y Heriberto Galindo, consejeros estos dos últimos de Meade. Muy de cerca llegó el presidente del PRI, Enrique Ochoa. Marcelo Ebrard, el exjefe de gobierno capitalino, fue de los últimos en llegar.

Conforme a las reglas establecidas por el INE, los candidatos a la Presidencia fueron llegando con un orden establecido. Primero lo hizo Margarita Zavala. La expanista dejó en la esquina de Filomeno Mata a su esposo, Felipe Calderón. El expresidente de México se topó con Gamboa y Jackson.

A bordo de un sedán Kia, color blanco, José Antonio Meade llegó en sentido contrario por la calle de Tacuba. El candidato del PRI, Verde y Panal llegó con su esposa Juana Cuevas, muy sonriente. Saludó afable y para no dejar a nadie de la prensa gráfica sin que lo viera, subió a un templete que colocó el INE, por si las moscas.

Ricardo Anaya, de la mano de su esposa, también amable, ahora sí con corbata, hace mucho que no se la ponía, saludó a los representantes de los medios y para hacerle el quite a su jefe, que era demandado, y no el feo a la prensa, Damián Zepeda se acercó al enorme corral de Carlos IV, por eso del Caballito, y donde quedó la sala de prensa.

Jaime Rodríguez Calderón, también del brazo de su esposa, como turista le mostró a ella el esplendor del Palacio de Minería, alzó la mano para llamar su atención y apenas alcanzó a saludar, con una sonrisa de modelo de pasta dental.

López Obrador fue el último en llegar, aunque debió haberlo hecho antes que El Bronco. El conductor que transportó al tabasqueño no paró en la puerta por donde estaba la entrada de los candidatos, ante la hilaridad de los periodistas.

Lo más curioso de esto fue que en cuanto llegó López Obrador, la lluvia primaveral que amenazaba horas antes se soltó con furia. ¨¿Tendrá algún significado?¨, dijo un reportero y la lluvia con truenos y relámpagos siguió.

Excelsior


Todos contra AMLO, en debate ágil

El primer debate entre los candidatos a la Presidencia de la República tuvo como eje el constante ataque contra Andrés Manuel López Obrador por parte de sus cuatro contrincantes.

El Palacio de Minería fue la sede del debate en el que Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya Cortés, José Antonio Meade Kuribreña, Margarita Zavala Gómez del Campo y Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, estrenaron un nuevo formato para confrontar sus ideas y proyectos con miras la contienda por la Presidencia de la República, impulsado por el Instituto Nacional Electoral (INE). Los moderadores fueron los periodistas Sergio Sarmiento, Azucena Uresti y Denise Maerker.

Durante el intercambio, el candidato de la coalición Todos por México, Meade Kuribreña, se fue contra López Obrador, a quien acusó de corrupto al igual que a Anaya Cortés.

Del tabasqueño, expuso que tiene tres departamentos reflejados en el Registro Público de la Propiedad, y de los cuales no ha dado cuenta. Además, señaló que utiliza a Morena como un partido de 3 mil 500 millones de pesos y en donde cobran sus hijos y algunos de sus hermanos.

López Obrador le respondió más tarde que no existen esos departamentos, y que si fuera así, se los regalaba.

Meade Kuribreña equiparó a Anaya Cortés con el ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge: “Compró y vendió terrenos que eran del gobierno, tuvo una empresa fantasma, lavó dinero, usó prestanombres y el flujo llegó de vuelta”, dijo.

Meade se opuso a la revocación de mandato para el Presidente de la República, en caso de que no cumpla a la sociedad con las promesas hechas en campaña.

Aseveró que el mecanismo para evaluar las acciones y cumplimientos del Ejecutivo federal, y del Congreso, son los procesos electorales.

A Meade Kuribreña se le expuso como una incongruencia el que recién haya sumado a su campaña a Armando Ríos Piter, a quien se le negó la candidatura presidencial independiente por presentar más de 900 mil apoyos simulados. El presidenciable defendió al ex perredista e incluso culpó a la autoridad electoral.

Tras los señalamientos de Meade Kuribreña sobre el presunto lavado de dinero cometido por el empresario queretano Manuel Barreiro y en el cual se vincula, Anaya Cortés respondió: “Tú sabes que no existe ninguna acusación en mi contra, aquí está la sentencia del tribunal [electoral] que acredita que ustedes utilizaron de manera ilegal y facciosa a la PGR para dañar mi imagen.

“Yo ya te contesté. Ahora te pido que tú contestes sin rodeos, con claridad, ¿tu jefe Enrique Peña Nieto ha gobernado con honestidad, sí o no?”, exclamó.

El panista pidió explicar un 7de7 que consiste en hablar de Odebrecht, el socavón del Paso Exprés, la llamada estafa maestra, los ex gobernadores priístas César y Javier Duarte, y Roberto Borge.

“Está la 7de7, la pregunta es: ¿de qué tamaño es la rebanada del pastel que te tocó?”, arremetió.

Ante la pregunta de si está a favor de un gobierno transparente, el panista respondió que sí, y que por ello ha hecho pública la información sobre la compra-venta de la nave industrial, y solicitó a su equipo subir a su página de internet el crédito hipotecario sobre esta operación.

Anaya Cortés reiteró que no basta con el ejemplo para acabar con la corrupción como lo señala López Obrador, pues basta con ver a sus más cercanos colaboradores que no lo hicieron así, y ahora están en su campaña y no en la cárcel.

“Si su ejemplo es tan potente, por qué no pudo contagiar a sus secretarios particular [René Bejarano], y de Finanzas [Gustavo Ponce], al delegado de Tlalpan [Carlos Imaz]”, increpó.

Dijo estar de acuerdo en la revocación de mandato, siempre y cuando se establezca en la ley, a fin de evitar que sea a través de una consulta a mano alzada como lo propone su opositor de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Revire. López Obrador esquivó ataques de sus contrincantes en el debate y resaltó que realizará un plan para desterrar la corrupción del país y del gobierno, en el que incluye un acuerdo para conseguir la paz, donde se haga de todo, incluso la amnistía a quienes cometan delitos.

El candidato de Juntos Haremos Historia, con láminas en mano, las cuales sacó en cuatro ocasiones, recordó que redujo la violencia en la Ciudad de México cuando fue jefe de Gobierno, pero luego comenzó a defenderse por los embates de sus candidatos: “Desde luego, todos están aquí contra mí, echándome montón”.

Fue duramente criticado por el tema de la amnistía, donde respondió que esa propuesta no significa impunidad, ya que “tenemos que hacer de todo para conseguir la paz”, incluido un dialogo donde participe el papa Francisco y expertos, a fin de conseguir una estrategia contra la corrupción, la violencia y la inseguridad: “No voy a permitir corrupción de nadie. Voy a terminar con todos los privilegios que hay en el gobierno”, afirmó.

Respondió a su rival independiente Rodríguez Calderón, que es mil veces honesto: “Si fuese yo corrupto ya me hubiesen destruido los de la mafia del poder”.

Aunque esquivó los embates de Anaya Cortés, se tomó unos segundos para decir que Meade Kuribreña está en una situación bastante difícil, “porque tiene todo el apoyo del gobierno, no ha levantado, y está queriendo avanzar con calumnias”.

Coincidió con algunos candidatos en un fiscal anticorrupción independiente, electo por el Congreso de la Unión, pero a propuesta del Presidente, a través de una terna. También adelantó que una vez que llegue a la Presidencia propondrá la revocación del mandato cada dos años, puesto que “el pueblo pone y el pueblo quita”.

Uno de los moderadores lo cuestionó sobre si aceptaría la derrota el 1 de julio, López Obrador contestó que sí, siempre y cuando no hubiera fraude electoral: “En la democracia se gana o se pierde”, asintió.

“No lucho por ser presidente, es un medio, no es un fin, lo que busco es la transformación del país. No es el cargo”, dijo.

La candidata independiente a la Presidencia, Zavala Gómez del Campo criticó a López Obrador por su propuesta de darle amnistía a los delincuentes y a Anaya Cortés por la venta de su nave industrial y su declaración patrimonial.

La ex panista fue cuestionada por el gobierno de su marido, Felipe Calderón, pero ella lo defendió y rechazó que si llega a ser Presidenta haya una “reelección”.

Propuso construir una cárcel especial donde estén en las mismas celdas los integrantes del crimen organizado y los políticos corruptos.

También criticó las propuestas de López Obrador y de Anaya Cortés de “regalar” dinero a los ciudadanos y a los jóvenes, más bien lo que ella planteó es generar las condiciones para que los mexicanos puedan emprender negocios y ganen hasta 300 mil pesos o lo que su talento les dé.

El Bronco criticó a sus adversarios políticos, pero en especial a López Obrador, a quien llamó “marrullero”, por eludir las preguntas que le hizo al tabasqueño.

Para combatir la corrupción, propuso “mocharle la mano” al funcionario público que robe.

Dijo que de llegar a la Presidencia de la República presentará la propuesta para el Congreso, para que los diputados del Morena, PAN, PRI, PRD, PVEM, PT y Panal, la aprueben, “sí se atreven”.

Afirmó que para combatir a la corrupción es necesario que haya un fiscal general autónomo, que no sea electo por los partidos, sino por la sociedad, como ocurrió en Nuevo León.

Retó a los candidatos de las coaliciones a firmar un compromiso para renunciar a su financiamiento público y competir en igualdad de circunstancias, pero nadie suscribió el documento.

Cuántas veces eres honesto, le preguntó al tabasqueño: “No soy corrupto, soy mil veces honesto”, le reviró el aspirante presidencial de Morena.

También cuestionó al ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México que quiera vender el avión presidencial, “si todavía no es tuyo, primero gana la elección, todavía faltan más de 70 días como para que estés ofreciendo lo que todavía no es tuyo”, pero el tabasqueño le mostró una encuesta donde va en primer lugar: “Esa es mi respuesta”, contestó el morenista.

El Universal


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